La comprensión narrativa

𝗞𝗶𝗲𝗿𝗮𝗻 𝗘𝗴𝗮𝗻 𝗳𝘂𝗲 𝗼𝘁𝗿𝗼 𝗱𝗲 𝗲𝘀𝗼𝘀 𝗽𝗲𝗻𝘀𝗮𝗱𝗼𝗿𝗲𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝗻𝗼𝘀 𝗵𝗮 𝗿𝗲𝗴𝗮𝗹𝗮𝗱𝗼 𝗹𝗮 𝗵𝗶𝘀𝘁𝗼𝗿𝗶𝗮 y creo que, como yo, pensaba que Piaget caminaba cojo con su teoría del desarrollo cognitivo.
𝗘𝗻 𝗹𝗮 𝗰𝗼𝗺𝗽𝗿𝗲𝗻𝘀𝗶𝗼́𝗻, 𝗲𝗻 𝗻𝘂𝗲𝘀𝘁𝗿𝗼 𝗰𝗼𝗻𝗼𝗰𝗶𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼, confluyen aspectos cognitivos y emocionales más allá del pensamiento formal (ese que tiene que ver con el razonamiento abstracto, el hipotético-deductivo), defendía Egan que además, 𝗼𝗽𝗲𝗿𝗮 𝘂𝗻𝗮 𝗺𝗼𝗱𝗮𝗹𝗶𝗱𝗮𝗱 𝗱𝗲 𝗽𝗲𝗻𝘀𝗮𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼 𝗻𝗮𝗿𝗿𝗮𝘁𝗶𝘃𝗮 𝗾𝘂𝗲 𝗺𝗼𝗱𝘂𝗹𝗮 𝗹𝗮 𝗳𝗼𝗿𝗺𝗮 𝗲𝗻 𝗾𝘂𝗲 𝗹𝗮𝘀 𝗽𝗲𝗿𝘀𝗼𝗻𝗮𝘀 𝗶𝗻𝘁𝗲𝗿𝗮𝗰𝘁𝘂́𝗮𝗻 𝗰𝗼𝗻 𝗲𝗹 𝗰𝗼𝗻𝗼𝗰𝗶𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼, con sus semejantes y en definitiva con el mundo.
Definió 𝗰𝗶𝗻𝗰𝗼 𝗳𝗼𝗿𝗺𝗮𝘀 𝗱𝗲 𝗰𝗼𝗺𝗽𝗿𝗲𝗻𝘀𝗶𝗼́𝗻, son formas o fases que se adquieren a lo largo de la vida, que no son rígidas, 𝘀𝗲 𝘀𝘂𝗽𝗲𝗿𝗽𝗼𝗻𝗲𝗻 𝘆 𝗰𝗼𝗲𝘅𝗶𝘀𝘁𝗲𝗻 en diferentes grados a lo largo de nuestras circunstancias y están fuertemente influenciadas por los recursos y los contextos culturales y simbólicos disponibles.
𝗟𝗮 𝗽𝗿𝗶𝗺𝗲𝗿𝗮 𝗱𝗲 𝗲𝘀𝗮𝘀 𝗳𝗼𝗿𝗺𝗮𝘀 𝗲𝘀 𝗹𝗮 𝘀𝗼𝗺𝗮́𝘁𝗶𝗰𝗮, prelingüística y visceral, siempre está presente es un gesto, una caricia y también un acto violento.
La sigue 𝘂𝗻𝗮 𝗲𝘁𝗮𝗽𝗮 𝗺𝗶́𝘁𝗶𝗰𝗮, es un 𝗽𝗲𝗻𝘀𝗮𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼 𝗶𝗻𝗳𝗮𝗻𝘁𝗶𝗹 donde ya media el lenguaje y donde la comprensión se reduce a pares dicotómicos: feo/hermoso, animal/persona y el aspecto que media entre esos dos polos es la fantasía el perro que habla, el Fondo de Bikini.
Cuando por fin se conocen los límites que impone la realidad, 𝘀𝗲 𝗱𝗲𝘀𝗮𝗿𝗿𝗼𝗹𝗹𝗮 𝘂𝗻 𝗽𝘂𝗻𝘁𝗼 𝗱𝗲 𝗿𝗮𝗰𝗶𝗼𝗻𝗮𝗹𝗶𝗱𝗮𝗱 que nos permite conformar el espacio entre las dicotomías de la etapa anterior dejando a un lado la magia. Pero nuestra comprensión sigue 𝘀𝗲𝘀𝗴𝗮𝗱𝗮 𝗽𝗼𝗿 𝘂𝗻 𝗶𝗻𝘁𝗲𝗿𝗲́𝘀 𝗺𝗶́𝘁𝗶𝗰𝗼, por un deseo de trascender a la realidad y romper sus límites. En este estado de comprensión se anclan todos nuestros héroes, desde superman hasta ese anónimo sanitario que fue más allá de lo que exigía su deber en plena pandemia, 𝗲𝘀 𝗹𝗮 𝗲𝘁𝗮𝗽𝗮 𝗿𝗼𝗺𝗮́𝗻𝘁𝗶𝗰𝗮.
Cuando la realidad golpea y los héroes se allanan, 𝗻𝗮𝗰𝗲 𝗹𝗮 𝗰𝗼𝗺𝗽𝗿𝗲𝗻𝘀𝗶𝗼́𝗻 𝗳𝗶𝗹𝗼𝘀𝗼́𝗳𝗶𝗰𝗮 caracterizada por ser un pensamiento sistemático que busca relaciones entre los sucesos, 𝗲𝘀𝗾𝘂𝗲𝗺𝗮𝘀 𝗶𝗻𝘁𝗲𝗴𝗿𝗮𝗱𝗼𝗿𝗲𝘀 𝘆 𝘁𝗼𝘁𝗮𝗹𝗶𝘇𝗮𝗱𝗼𝗿𝗲𝘀, fórmulas magistrales que lo explican todo, un terreno abonado para el nacimiento de los dogmas y el exaltado abrazo al pensamiento sectario.
𝗟𝗮 𝘂́𝗹𝘁𝗶𝗺𝗮 𝗲𝘁𝗮𝗽𝗮 𝗱𝗲 𝗰𝗼𝗺𝗽𝗿𝗲𝗻𝘀𝗶𝗼́𝗻 𝗲𝘀 𝗹𝗮 𝗶𝗿𝗼́𝗻𝗶𝗰𝗮;se caracteriza por la capacidad de analizar, reconsiderar y modificar los esquemas de pensamiento si es necesario. Una forma reflexiva de entender el mundo, que permite relativizar, comprender y operar con las paradojas y ambigüedades, aceptar y operar con la incertidumbre.
𝗧𝗼𝗱𝗮 𝗶𝗱𝗲𝗮 𝗽𝗼𝗹𝗶́𝘁𝗶𝗰𝗮, 𝘁𝗼𝗱𝗼 𝗺𝗲𝗻𝘀𝗮𝗷𝗲 𝘆 𝗻𝗮𝗿𝗿𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝗽𝗼𝗹𝗶́𝘁𝗶𝗰𝗮, 𝘀𝗲 𝗱𝗶𝗿𝗶𝗴𝗲 𝗮 𝘂𝗻 𝗽𝘂́𝗯𝗹𝗶𝗰𝗼 𝗱𝗲𝘁𝗲𝗿𝗺𝗶𝗻𝗮𝗱𝗼 𝗾𝘂𝗲 𝗽𝗿𝗼𝗰𝗲𝘀𝗮 𝗹𝗮 𝗿𝗲𝗮𝗹𝗶𝗱𝗮𝗱 𝗲𝗻 𝗯𝗮𝘀𝗲 𝗮 𝗲𝘀𝘁𝗮𝘀 𝗲𝘁𝗮𝗽𝗮𝘀 𝗱𝗲 𝗰𝗼𝗺𝗽𝗿𝗲𝗻𝘀𝗶𝗼́𝗻. El rebuzno prelingüístico de Milei y la peineta de Aznar son comprensibles y se orientan para aquellas gentes que no han superado la etapa de 𝗰𝗼𝗺𝗽𝗿𝗲𝗻𝘀𝗶𝗼́𝗻 𝘀𝗼𝗺𝗮́𝘁𝗶𝗰𝗮.
Las estadísticas del discurso de la extrema derecha, donde todos los españoles son buenos y todos los migrantes malos se escupen para una 𝗮𝘂𝗱𝗶𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮 𝗮𝗻𝗰𝗹𝗮𝗱𝗮 𝗲𝗻 𝗹𝗼 𝗺𝗶́𝘁𝗶𝗰𝗼, en un pensamiento donde media lo mágico, la infalibilidad e inviolabilidad de príncipes y princesas, donde los ricos son los buenos mientras ellos languidecen besando ranas cada cuatro años.
Pero la mayoría de los discursos políticos operan con esas dicotomías de bueno/malo, estado/autonomía, dejando atrás lo mágico; con mensajes de frutería o de resistencia 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝘂𝗻𝗮 𝗺𝗮𝘆𝗼𝗿𝗶́𝗮 𝗿𝗼𝗺𝗮́𝗻𝘁𝗶𝗰𝗮 𝗲𝗻 𝗯𝘂𝘀𝗰𝗮 𝗱𝗲 𝘃𝗲𝗿𝗱𝗮𝗱𝗲𝘀 𝘂𝗻𝗶𝘃𝗲𝗿𝘀𝗮𝗹𝗲𝘀, de dogmas que asumir y articular como escudo o espada; 𝗱𝗼𝗴𝗺𝗮𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝗰𝘂𝗮𝗻𝗱𝗼 𝗮𝗹 𝗳𝗶𝗻𝗮𝗹 𝘀𝗲 𝗮𝗯𝗿𝗮𝘇𝗮𝗻 𝗲𝘀𝘁𝗮𝗹𝗹𝗮𝗻, 𝗰𝗼𝗺𝗼 𝘂𝗻𝗮 𝗴𝗿𝗮𝗻𝗮𝗱𝗮 𝗱𝗲 𝗳𝗿𝗮𝗴𝗺𝗲𝗻𝘁𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻, en una diversidad de géneros y lobbies en competencia por el ejercicio de unos derechos que se traducen a cuotas, en un compendio de libertades individuales que consiguen rebajar de nuevo el discurso y la narración a lo somático de la peineta y el rebuzno, a la dicotomía mítica del estás conmigo o contra mi.
𝗦𝗶 𝗵𝗮𝘀 𝗹𝗹𝗲𝗴𝗮𝗱𝗼 𝗹𝗲𝘆𝗲𝗻𝗱𝗼 𝗵𝗮𝘀𝘁𝗮 𝗮𝗾𝘂𝗶́ 𝘀𝗶𝗻 𝗼𝗳𝗲𝗻𝗱𝗲𝗿𝘁𝗲 𝗽𝗿𝗼𝗯𝗮𝗯𝗹𝗲𝗺𝗲𝗻𝘁𝗲 𝘀𝗲𝗮𝘀 𝘂𝗻 𝗱𝗲𝘀𝗮𝗵𝘂𝗰𝗶𝗮𝗱𝗼. Para ti no hay mensaje; has superado los argumentos mágicos, descubierto que los héroes no son más que personas de carne y hueso que también se equivocan; en algún momento de tu vida algún esquema se te ha roto o te habrá estallado un dogma en la cara. 𝗛𝗮𝘀 𝗮𝗹𝗰𝗮𝗻𝘇𝗮𝗱𝗼 𝗲𝗹 𝘂́𝗹𝘁𝗶𝗺𝗼 𝗻𝗶𝘃𝗲𝗹 𝗱𝗲 𝗰𝗼𝗺𝗽𝗿𝗲𝗻𝘀𝗶𝗼́𝗻 𝗶𝗿𝗼́𝗻𝗶𝗰𝗮, eres capaz de procesar los mensajes y comprender las narraciones y relatos lanzados a todas las audiencias y no decantarte por alguno, cuestionarlos todos o ninguno. 𝗘𝗿𝗲𝘀 𝘂𝗻 𝗝𝗲𝗱𝗶 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗰𝗼𝗺𝗽𝗿𝗲𝗻𝘀𝗶𝗼́𝗻 capar de percibir y comprender todos los matices que conforman nuestra realidad, 𝘀𝗶𝗲𝗺𝗽𝗿𝗲 𝘁𝗲 𝗮𝗰𝗼𝗺𝗽𝗮𝗻̃𝗮𝗿𝗮́ la 𝗳𝘂𝗲𝗿𝘇𝗮, 𝗽𝗲𝗿𝗼 𝘀𝗶𝗲𝗺𝗽𝗿𝗲 𝗮𝗽𝗹𝗮𝘂𝗱𝗶𝗿𝗮́𝘀 𝘀𝗼𝗹𝗼 𝗼 𝗲𝗻 𝗺𝗶𝗻𝗼𝗿𝗶́𝗮, 𝗲𝗻 𝘂𝗻 𝗺𝘂𝗻𝗱𝗼 𝗱𝗼𝗻𝗱𝗲 𝘀𝗼𝗯𝗿𝗮𝗻 𝘃𝗶́𝘀𝗰𝗲𝗿𝗮𝘀 𝘆 𝗳𝗮𝗹𝘁𝗮 𝗰𝗲𝗿𝗲𝗯𝗿𝗼
Comentarios y debate
0 intervencionesCargando sistema de comentarios...
Pensamiento crítico sin ruido mediático
Si buscas reflexiones sobre los desafíos de la democracia, la izquierda y la política contemporánea, recibe cada nuevo ensayo de La Escandalera directamente en tu correo.