Año I • Edición No. 1lunes, 31 de agosto de 2026

LA ESCANDALERA

Análisis, teoría política y pensamiento contemporáneo

Movilidad y urbanismo con alma socialista

Por Roberto Pérez Pastor6 de noviembre de 20255 min de lectura

La izquierda ovetense debe recuperar un relato político que entienda la movilidad y el espacio público como derechos, no como problemas de ingeniería.

El PMUS son las siglas de Plan de Movilidad Urbana Sostenible. Es un instrumento de planificación municipal, aglutina una serie de estrategias que tienen como objetivo ordenar los desplazamientos que ocurren en la ciudad (peatonales, en bici, en bus, o en coche) para hacerlos más sostenibles, seguros, saludables y equitativos. Busca transformar la movilidad urbana hacia un modelo más justo, reduciendo el uso del coche privado y las emisiones contaminantes, mejorando la calidad del aire y la salud pública,y fomentando el transporte público, los desplazamientos en bicicleta y a pie. Trata de garantizar una movilidad accesible y segura para todas las personas, favorecer la cohesión social y la igualdad territorial entre los diferentes barrios y parroquias e integrar la movilidad con la planificación urbanística y ambiental para construir una ciudad más saludable, equilibrada y habitable.

El PMUS no es sólo un documento técnico; es una herramienta de calado estratégico que define el modelo de ciudad. Determinará si Oviedo se orienta hacia las personas o hacia el coche y condicionará las inversiones futuras en movilidad peatonalizaciones, flujos de tráfico, aparcamientos, carriles bici, transporte público…). Para Oviedo, como municipio de más de 50.000 habitantes, es un requisito legal disponer de él y , además, es la llave de acceso para optar a determinados fondos europeos como los Next Generation o los FEDER, que exigen, como requisito, un plan de movilidad sostenible aprobado y coherente.

Consciente de ello, la derecha municipal aborda el Plan de Movilidad Urbana Sostenible, no solo como un instrumento de ordenación de tráfico, sino como herramienta de poder político que responde ideológicamente a un modelo socioeconómico que condicionará el devenir diario de la ciudadanía en aspectos que trascienden la movilidad. De manera indirecta, el plan está proyectando a futuro que zonas de la ciudad se revalorizarán, que barrios atraerán inversión, que sectores se beneficiarán de la inversión y el gasto públicos y quién y cómo se accede a los espacios urbanos. Cada decisión de movilidad tiene efectos que trascienden lo técnico, lo económico y lo urbanístico impacta de manera directa en el modo de vida de la ciudadanía. Es una navaja de doble filo: puede tender puentes o profundizar las brechas que aumentan y perpetúan las desigualdades.

En este contexto, la izquierda no debe limitar su acción política a discusiones técnicas ni listados que enmienden o cuestionen si se implementan o no determinadas medidas. Mantener el discurso únicamente en este plano dificulta que la ciudadanía perciba la diferencia entre ambos modelos, diluye el antagonismo político y contribuye, en buena medida, a la desafección de gran parte de la ciudadanía que se dice representar.

En este sentido, cuando se está en minoría y la única vía para dar visibilidad a un modelo de sociedad es la de ser oposición constructiva, la estrategia de confrontar a ver quien es técnicamente más competente puede ser las más adecuada en el plano de la pragmática pero claramente insuficiente para disputar políticamente el sentido de la transformación urbana necesaria para el beneficio de toda la ciudadanía y no solo la de determinados sectores.

La alternativa debe recuperar la mirada socialista y progresista de una manera explícita e integral para la ciudad de Oviedo, con pilares como la concepción de la movilidad como derecho (no como necesidad u obligación), del espacio público como lugar de convivencia y no de tránsito y la planificación urbana como herramienta de igualdad y justicia social. Pero sobre todo, a modo de capitel sostenido por estos pilares, es imprescindible dotar a todo el Plan de Movilidad de una perspectiva de género real y transversal, explícitamente visible en cada medida, inversión e indicador de evaluación.

La perspectiva de género y la igualdad no pueden resolverse en un capítulo aparte: son el eje transformador y diferenciador entre las políticas de la izquierda y de la derecha, también las municipales. Implican redefinir los criterios de planificación, poniendo a la ciudadanía (toda la ciudadanía) en el centro: priorizando los recorridos del cuidado, diseñando entornos seguros, garantizando la accesibilidad universal, iluminando adecuadamente calles, paradas y caminos y evaluando el impacto de género de cada actuación y presupuesto.

El socialismo, también el ovetense, debe hacer explícito un modelo de ciudad pensado para la vida cotidiana y no para el tráfico, y trasladarlo con un mensaje político claro, llano y reconocible que motive a la ciudadanía de manera que interiorice y hago suyo el objetivo común de entender la movilidad como parte de su bienestar y no como un problema de ingeniería.

Esta visión transversal, con la igualdad como eje vertebrador, es la que nos permite ofrecer una alternativa clara, reconocible y emocionalmente movilizadora y transformadora frente a la tecnocracia conservadora. Los socialistas ovetenses necesitan confrontar un Plan de Movilidad Urbana Sostenible con alma política, no una contrapropuesta de actuaciones técnicas. La movilidad trasciende más allá del tráfico, transforma la ciudad y condiciona nuestras relaciones sociales y la igualdad.

La justicia social, la perspectiva de género no son añadidos, son la esencia del socialismo municipal y nuestra brújula a la hora de avanzar hacia una ciudad cohesionada, habitable democrática y el banderín de enganche para consolidar mayorías que impidan el desarrollo de modelos que perpetúen y ahonden en desigualdades.

Frente a la ciudad mercantilizada y fragmentada que promueven las derechas, nuestra labor debe reivindicar acciones concretas como la redistribución del espacio público como acto de justicia, democratizar el acceso y adoptar una perspectiva que no solo garantice la movilidad, sino también la igualdad, la seguridad y el derecho a habitar plenamente la ciudad, redistribuyendo no solo el espacio sino el poder de decidir sobre él.

Desde estos argumentos debe construir la izquierda su relato, hacer explícita esta visión y proyectar un modelo de ciudad que ponga en su centro, la vida cotidiana de sus ciudadanos y ciudadanas, la igualdad y la justicia social. La movilidad no es solo ingeniería urbana, es una expresión concreta del modelo de sociedad que defendemos.

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