Año I • Edición No. 1lunes, 31 de agosto de 2026

LA ESCANDALERA

Análisis, teoría política y pensamiento contemporáneo

Oviedo la bien gestionada (I)

Por Roberto Pérez Pastor29 de mayo de 20266 min de lectura

Oviedo funciona como ciudad presentable y administrativamente solvente; pero también como un orden que reparte de forma desigual vivienda, seguridad, cuidados y horizonte vital.

La Escandalera: Oviedo la bien gestionada

Oviedo se presenta bien, con un argumentario comercial impoluto: ciudad limpia, casco histórico cuidado, un Campo San Francisco que figura entre los parques urbanos más hermosos de España y una calidad de vida que aparece sistemáticamente en los rankings. El presupuesto municipal para 2026 es, según las propias palabras del equipo de gobierno, el más alto de la historia del Ayuntamiento. Oviedo, la bien gestionada además de novelada, la que atesora un sustancioso remanente económico, mantiene una tasa de desempleo por debajo de la media nacional y hoy busca extender su capitalidad al mundo, en el deporte y en la cultura. No parece que estemos ante una ciudad hundida.

Siete viviendas.

No es una cifra extraída de un panfleto de oposición. Es lo que registra el Boletín Especial de Vivienda Social 2024 del Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana, construido con el inventario municipal. No son siete viviendas por barrio, tampoco siete viviendas por distrito: son siete viviendas de alquiler social en total para una población que hoy supera las 220.000 personas.

Un dato así no existe en el vacío. Existe en un mercado donde el precio del alquiler ya supera los 11 euros por metro cuadrado. Existe en una ciudad donde el acceso a la vivienda depende cada vez menos del salario y cada vez más del patrimonio previo, del apoyo familiar o de la simple capacidad de aguante. Existe, también, en un contexto institucional cuya principal respuesta ha sido crear una oficina que acompaña, informa y deriva; sin ambición de alterar o enmendar las condiciones que producen el problema.

También se ha cedido suelo para vivienda social, era necesario y conviene reconocerlo. Pero incluso ese gesto deja ver el límite real de la actuación municipal. Un equipo de gobierno que no interviene sobre el problema: lo desplaza, paga un suelo y delega la responsabilidad en un tercero.

Cuando una ciudad con recursos y remanentes no desarrolla política sólida allí donde el acceso a una vida digna se ha vuelto incierto, el problema ya no es técnico. Es político. El problema de Oviedo no es la falta de orden. Para los fines del actual equipo de gobierno, buena parte de la ciudad está exactamente donde debe estar. El problema es que ese orden distribuye de forma desigual la protección, la atención institucional y la capacidad de vivir con seguridad material.

Oviedo no está hundida pero tampoco es la ciudad homogénea que el relato oficial necesita para sostenerse. Los datos del Atlas de Distribución de Renta del INE reflejan otra imagen: diferencias de renta entre distritos centrales y periferia obrera que en algunos casos superan el 50%. Pumarín, Teatinos, Ventanielles o La Corredoria no son solo barrios con menos ingresos: son espacios donde las vulnerabilidades no son coyunturales; son estructurales.

Y esta fractura no se agota en la lógica urbana centro-periferia. El concejo tiene decenas de núcleos rurales (Trubia, Sograndio, Latores, Tudela Veguín, San Claudio,…) donde la prestación de servicios es más difícil y en determinados casos ausente, la conexión con el centro más precaria y la sensación de abandono institucional más antigua que cualquier plan estratégico. La propia Estrategia Oviedo 2025 del Ayuntamiento reconocía en su argumentario que el ámbito rural del municipio siente un abandono y una escasa visibilidad que nadie ha corregido. El valor urbano en Oviedo se distribuye en cascada: primero el centro, después los barrios residenciales mejor situados, luego la periferia obrera y, al final, los pueblos del concejo.

El envejecimiento agrava esta desigualdad y obliga a plantear qué entiende nuestra ciudad por dignidad, por autonomía y por cuidado. En Oviedo la edad media supera ya los 47 años. Una parte importante de las personas mayores, especialmente mujeres en los tramos de edad más avanzados, vive sola. Eso no es solo una simple variable demográfica. Es un problema político de primer orden. Una ciudad envejecida necesita infraestructuras de cuidado, proximidad efectiva y capacidad pública de sostener vidas vulnerables sin abandonarlas o derivarlas a la lógica del aislamiento. En los núcleos rurales la situación es más dura todavía: la distancia no es una metáfora, y envejecer allí significa hacerlo con menos servicios y menos acompañamiento.

La pobreza desmiente el relato autocomplaciente de ciudad confortable. No porque convierta a Oviedo en una excepción dramática si la comparamos con algunos indicadores, sino porque muestra el coste social de una normalidad aparentemente bien administrada. En Oviedo, distintas estimaciones sitúan en torno al 20% la población bajo el umbral de la pobreza. Uno de cada cinco vecinos y vecinas está en riesgo de pobreza y exclusión social. Una pobreza que no cae de forma abstracta sobre la ciudadanía: tiene género, tiene edad, tiene barrio y tiene trayectoria laboral. Se concentra con especial dureza allí donde coinciden empleo precario, vivienda inaccesible, cargas de cuidado y una red pública insuficiente para compensar esa fragilidad acumulada. Por eso no basta con tratarla únicamente como un problema de ingresos. Es una posición estructural dentro del orden social de la ciudad.

La juventud en Oviedo es invocada en abstracto, en forma de promesa que no se sustancia. Los jóvenes se van, no por ambición cosmopolita ni por volatilidad generacional, sino porque la ciudad que los formó no consigue ofrecerles empleo digno, vivienda accesible ni horizonte vital. Se van porque quedarse y aceptar el orden impuesto es aceptar una vida menguada. Es una forma de expulsión blanda: un modelo de ciudad que excluye a quienes no disponen de patrimonio, herencia o blindaje familiar suficiente para resistir en ella.

La movilidad sigue atrapada entre la retórica del cambio y la inercia del hormigón. El PMUS 2026-2035 fue aprobado por quienes defienden el orden establecido; un orden donde los barrios obreros que soportan más tráfico son los mismos que respiran peor. Oviedo ha sido señalada por algunas organizaciones ecologistas como la capital de la contaminación atmosférica de Asturias, con niveles que superan las recomendaciones de la OMS en estaciones como Trubia y Ventanielles. La contaminación no es democrática: castiga a la periferia obrera mientras el centro se beneficia de las intervenciones cosméticas. Orden.

Oviedo no vive una crisis espectacular. Vive algo más difícil de combatir y más útil de administrar: una normalidad desigual. Una ciudad que produce exclusión silenciosa por tres vías simultáneas: vivienda inaccesible, precariedad de servicios y desigualdad territorial, urbana y rural, mientras mantiene una fachada de habitabilidad que dificulta incluso nombrar el problema. Una ciudad que gobierna con una participación ciudadana débil y que la propia administración erosiona activamente con estrategias como la designación digital de alcaldes de barrio como representantes oficiales en detrimento del movimiento vecinal o los distritos. Una ciudad que tiene el presupuesto más alto de su historia, a la que el remanente le desborda de las arcas y siete viviendas de alquiler social.

Porque cuando hay recursos pero no hay redistribución, el problema no es de medios. Es de prioridades. Y las prioridades son decisiones políticas. Este es el primero de diez artículos sobre esa maquinaria. Diez ejes y una pregunta de fondo.

¿Qué queda cuando se cae el atrezzo?

0 lectores han recomendado este ensayo
Compartir:

Comentarios y debate

0 intervenciones

Cargando sistema de comentarios...

Pensamiento crítico sin ruido mediático

Si buscas reflexiones sobre los desafíos de la democracia, la izquierda y la política contemporánea, recibe cada nuevo ensayo de La Escandalera directamente en tu correo.

Sin spam ni algoritmos. Puedes darte de baja en cualquier momento con un solo clic.

Oviedo la bien gestionada (I) — La Escandalera